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Ámbar es una resina de árbol endurecida, consistiendo
de los compuestos de terpenos, alcoholes, y ésteres. Los árboles la produjieron como una protección contra enfermedades
e infestación de insectos cuando la corteza de un árbol era herida debido a rotura o debido a un
ataque por escarabajos de madera u otros insectos, o por otras razones. Después de exudar al exterior, la resina endurecía
en sedimentos húmedos, tal como la arcilla y arena que se formaban al fondo de lagunas o deltas de río y se
conservaba en la costra de la tierra por milenios.
La composición química de la resina actuaba como
desecante y antibiótica que causaba que animales como insectos (i.e. mosquitos, moscas, arañas, hormigas
y sus huevos y larvas emergentes) y aún lagartos y ranas, cuando quedaron atrapados en la resina, fueron guardadas y
preservadas como inclusiones fósiles deshidratadas, pero sin el encogimiento que causan las deshidrataciones
normalmente. Eran mantenidas de tal manera que su estructura celular y hasta fragmentos de la ADN se pueden encontrar
todavía hoy.

Pero no solo los insectos y vertebrados pequeños
están presentes en los informes ambarinos, sino también plantas como flores, hongos, musgo, hojas y semillas.
Así, ello permite que científicos reconstruyan un modelo de un ecosistema de milenios pasados que por mucho tiempo
ya ha desaparecido.

El ámbar de la República Dominicana se originaba de Hymenea, una especie extincta de árboles tropicales de hojas anchas
de la familia de las leguminosas, cuyo pariente más cercano todavía se encuentra en el este de Africa.
Sin embargo, en el Caribe y en Central y Sur América crece todavia otro pariente de esta especie antigua
llamado "algarroba".
Aunque hay muchos lugares donde se ha encontrado el ámbar,
cantidades mayores hay en solo veinte depósitos alrededor del mundo y principalmente en la Europa Oriental (Báltico), en México
y en la República Dominicana.
El ámbar de la República Dominicana es renombrado
por la diversidad de las inclusiones que contiene. Amantes ambarinos, científicos y colectores valoran igualmente el
ámbar dominicano por los tres "tesoros" raros, que son los escorpiones, los lagartos y las ranas. Probablemente sólo 30 a
40 escorpiones, 10 a 20 lagartos y 8 ó 9 ranas se ha encontrado a nivel mundial. Una pieza de ámbar dominicano
se descubrió en 1997 y se valoraba a más de 50,000 US$. ¿Por qué? Contenía una rana pequeña, preservada de manera
magnífica. La ocurrencia de insectos en ámbar dominicano es 10 veces más alta que en ámbar báltico. El ámbar dominicano
es también un 90 por ciento más transparente.

Otro hecho importante sobre el ámbar dominicano, que lo
hace resaltar del ámbar encontrado en otras regiones: Se encuentra en varios colores, desde un amarillo claro a
un color rojo profundo, y aún un azul y un verde humeante extremadamente raro.
La belleza calurosa del ámbar causaba que ese por
miles de años se consideraba una substancia preciosa, y por su origen misterioso era estimado como protección
divina de daño para el portador de joyas ambarinas. Como tal, llegó también usarse como un ingrediente en las medicinas y para
propositos religiosos.
Ya los fenicios trocaban el ámbar como una mercancía de primer importancia con los pueblos bálticos antiguos.
Desde aproximadamente 3,000 B.C., el ámbar báltico era cambiado por las mercancías de Europa meridional y existían
"carreteras" o rutas de comercio que cruzaban a Europa y terminaban en el lejano oriente. Alrededor de 58 A.D.,
el emperador romano Nerón enviaba un caballero romano en una búsqueda de este "oro del norte" y traía cienes de
libras de ámbar a Roma.

En días posteriores, desde 1283 en adelante, los caballeros
teutónicos, después de regresar de las cruzadas, se convertían en gobernadores absolutos de Prusia y de las fuentes bálticas
de ámbar, así como de la manufactura de los objetos ambarinos, castigando transgresores con la muerte por
ahorcadura. Para los próximos 500 años, el ámbar era usado de nuevo para principalmente un propósito religioso:
sartas de cuentas de rosarios.
¿Y qué se sabe del ámbar dominicano? Colón se llevó una
sorpresa cuando llegó en 1492 a la isla que los españoles llamaban "La Hispaniola" (hoy República Dominicana y Haití),
y recibió de un joven príncipe taíno un par de zapatos decorados con ámbar caribe, a cambio de un collar de ámbar
báltico que el había ofrecido.
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